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Cómo ser nuestro propio coach con PNL.
La esponsorización positiva para uno mismo.
Coach para aprender a reforzar
nuestra autoestima con sponsorización positiva. “¿Qué es eso de la sponsorización?”, me pregunta mucha gente. Hacer de sponsor es aportar algo –una capacidad, la cual suele ser dinero en los eventos
deportivos o publicitarios-, para que el objeto de la sponsorización (el sponsorizado) pueda hacer algo que de no haber aportado el sponsor dicha “capacidad” no hubiese sido posible.
En el
caso de la auto-sponsorización supone “aportarse a uno mismo los apoyos y comentarios positivos” que un coach suele proporcionar a su cliente.
Debido a que practicamos la “referencia externa” en lugar
de la “interna”, nos convertimos en esclavos, mendigos y dependientes de lo qué otros quieran para nosotros. Me explico: la “referencia externa” tiene que ver con hacer las cosas, vivir nuestra vida,
pensar, actúar o sentir en función de algo o alguien externo a nosotros. Preguntamos a otros cómo tenemos que hacer esto o lo otro. Hacemos o dejamos de hacer en función de lo qué puedan pensar o
no de nosotros. Escojemos estudiar esto o lo otro en función de lo qué desea nuestra familia. Nos casamos, vivimos aquí o allá porque la sociedad, la familia, la… nos impulsa o “fuerza” a ello. Dejamos
un amor porque no era de nuestra clase social, etc. Siempre que para dar respuesta a una inquietud busquemos afuera, preguntemoa a otros, hagamos lo qué otros nos dicen…, estamos usando la
referencia externa.
La referencia interna se basa precisamente en buscar adentro de nosotros las respuestas. Nadie mejor que uno mismo para saber qué nos conviene, qué nos va bien, qué nos hace
infelices o qué nos da alas… Vivir nuestra autenticidad es tener una vida plena de satisfacción y sentido. De ahora en adelante pregúntese cómo se quiere sentir en cada situación, y qué podría hacer para
para sentirse como desea. Nadie mejor que usted para saber qué le conviene pues las respuestas las tiene siempre dentro. Use su intuición, su lógica y sentido común, y le irá de maravilla.
oaching para uno mismo.
- Imagine que es su propio ángel de la guarda.
- Escoja un lugar y color para situarse y así asociarse a ese estado de “ángel de la guarda”, al tiempo que lo ancla.
- Tómese el tiempo que necesite para sumirse en ese estado de ángel.
- Imagínese a usted enfrente del ángel e imagine como se cogen ambos de las manos.
- Dígase las cosas positivas y bellas que sólo un ángel de la guarda diría. Algo así como: “eres un ser bello, pleno de bondad y de amor, que merece lo mejor del mundo, y que es perfecto en su
esencia.” Y todo lo qué se le ocurra.
- Haga una lista mental de todas aquellas personas que han creído en usted y le han dicho cosas bellas y positivas acerca de usted mismo, a lo largo de los años que lleva en la Tierra.
- Reúnalos a todos e imagine que hace una gran fiesta. Deles la bienvenida como lo haría un anfitrión, y deles un regalo simbólico al entrar a la fiesta (puede imaginar que les da una flor, o un
corazón, o un globo…)
- Ahora imagine una caja negra hermética, ponga dentro de ella todos aquellos comentarios negativos con los que le han obsequiado a lo largo de su vida. Al finalizar, imagine como cierra la caja y la
lanza al universo y se pierde en la distancia de la inmensidad.
- A continuación, visualice a todas las personas que le hicieron esos comentarios negativos, deles las gracias por no haberle entendido, despídales y hágales saber que NUNCA más serán bienvenidos en su
fiesta. Por consiguiente, imagine como la puerta de su casa se cierra y ellos se quedan fuera y se van lejos, muy lejos.
- Reúnase con sus sponsors positivos, e imagine como le dicen de nuevo todas esas cosas bonitas que le dijeron en otra ocasión. Llévelas al lugar sagrado de su ser (ya sabe que, por sagrado, es
secreto.)
- Encienda una vela para celebrar su nuevo estado interior.
- De ahora en adelante, todos los días, tenga su momento “ángel de la guarda”, y dedíquese a decirse cosas bellas a sí mismo. Sea su mejor sponsor. Sea su ángel.
Practicando la referencia interna.
- Cada vez que alguien le diga lo qué le conviene, debe hacer o debería pensar… Imagine como cierra la puerta (como cerraría la puerta de su casa para que no entrasen los intrusos), a “eso” que esa
persona le está diciendo.
- Entre en su interior, tómese el tiempo que necesite y sienta lo qué siente respecto del asunto, es decir, ¿qué piensa y siente usted? ¿Qué quiere hacer o le apetece hacer?
- ¿Cómo sabe que es eso lo qué siente, piensa? Dése al menos tres argumentos, uno a nivel emocional, otro a nivel intelectual y otro a nivel espiritual.
- Sino existiese nadie en este mundo, ni el dinero, ni los convencionalismos ni nada… ¿Qué haría, pensaría, diría?
- ¿Qué le impide hacer lo que dijo en (4)?
- ¿Está usted dispuesto a comprometerse consigo mismo?
- ¿Qué entiende usted por compromiso?
- ¿Cómo sabe (6)?
- Pase a la práctica, es decir, muestre en sus comportamientos todo lo anterior. Haga un pacto consigo mismo de mostrarlo, compórtese acorde a sus ideas, o compromisos o verdad interior.
- Tenga paciencia consigo mismo si al principio no lo hace de “oscar.”
© Rosetta Forner
Publicado en la revista MASAJE, nº Octubre de 2002
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