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Las señas de identidad del siglo XXI son los avances
tecnológicos y, paradójicamente, la falta de desarrollo en la vida emocional de las personas. La insatisfacción parece haberse instalado en el corazón de los seres humanos que buscan desesperadamente la solución a
sus males existenciales. En un mundo donde mucha gente tiene cubiertas sus necesidades materiales básicas, el hambre emocional campa a sus anchas y no es patrimonio de ninguna clase social en exclusiva. Sentadas las
bases del desasosiego existencial, es muy fácil llamar la atención y hacer morder el anzuelo a unos seres humanos desconectados de su alma. ¿Cómo? Introduciendo nuevas modas, creando productos de márketing que hay
que comprar, poseer y consumir.
Pero sólo el amor puede satisfacer el hambre de amor. Sin amor somos proclives a caer en las diversas trampas que nos presenta el consumismo. Las mujeres han caído. Y los
hombres también: les han vendido la idea del hombre «metrosexual», pero no se llega al corazón a través de cosméticos y lencería fina.
¿Pueden los hombres amar? ¿Han renunciado las mujeres a la posibilidad
de tener un hombre que las ame y por eso se han apuntado al carro de fomentar hombres metrosexuales, por aquello de «si no puedes tener un hombre que te ame, al menos ten un bello ejemplar que adorne tu casa»?
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Prólogo

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El informe sobre El Homo Enamoratus en el siglo XXI
Rosemary es una gran profesional de la publicidad, curiosa, inquieta e inteligente. Su vida se centra en su trabajo y no tiene mucho tiempo para salir a ligar y buscar pareja. Pero esto tampoco le preocupa
demasiado, porque se siente feliz tal y como vive.
Reflexionando sobre los valores de la nueva sociedad, se da cuenta de que algo no funciona en el mundo del amor. La soledad campa a sus anchas en un mundo
supercomunicado, y las personas acuden a las celestinas de internet, las webs de contacto, esperando encontrar a la pareja de sus sueños.
Como resultado de su investigación, Rosemary elabora un informe
describiendo los grupos de hombres que existen en la sociedad, como si se tratara de un estudio de mercado. El resultado es sorprendente y divertidísimo. Estos son los tipos de hombre que aparecen en el informe:
Homo Escapatus
Homo Atrapatus
Homo Casatus
Homo Asustatus
Homo Mariposatus
Homo Florerusatus
Homo Sacrificatus
Homo Amantis
Homo Modernitatus
Homo Damiselatus
Homo Re-evolutionatis
Hombre Metroemocional
Como el más evolucionado de esos grupos, Rosemary define el de los
hombres con mayor capacidad de amar; hombres capaces de reconocer sus emociones, para los que estar en pareja es una responsabilidad. Se trata del tipo de hombre con más posibilidades de éxito en el campo del amor:
el HOMBRE METROEMOCIONAL.
Descubre de la mano de Rosemary dónde se encuentra el Hombre Metroemocional... Y qué hay que hacer para conseguirlo.
HOMBRE METROEMOCIONAL
Definición del Hombre Metroemocional:
Hombre con capacidad de amar. No distingue
los valores humanos en términos de “masculino” y “femenino”. Todos somos iguales. No siente la necesidad de “ponerse por encima” de las mujeres.
Prefiere la soledad antes de vivir una
relación falsa.
Aprecia que una mujer sea libre,
independiente, y que exprese su opinión, respetándola siempre. Sabe hablar sobre sus emociones.
Es responsable de sus actos, asume sus
errores. No se implica en una relación sin haber pensado antes en las ventajas y los inconvenientes.
No es ligón.
Es abierto, amable, sensible, cariñoso, con
carácter, decidido, humano, colaborador, amigo, atento, sincero, tolerante.
Le gustan los niños. Juega con sus hijos.
Habla bien de sus padres.
No critica a su ex-mujer.
Le gusta viajar solo.
No teme a las mujeres.
Comparte la co-responsabilidad en la relación
de la pareja.
No está interesado en usar el romance para
conseguir sexo.
Quiere que una mujer le ame por quien es, no
por lo que tiene.
Le encantan las mujeres más inteligentes que
él.
Le gustan las mujeres independientes, que
sepan arreglárselas sin él. De esta manera, si está con él será porque le quiere de verdad, no porque le necesita.
No le gustan las mujeres superficiales que
basan todo su valor en lo físico.
Es sincero. No dice nada que no pueda mantener
al día siguiente. No va de rescatador de damiselas por la vida.
Es el líder de su vida. No hace nada que no
quiera hacer.
Sabe que las buenas relaciones
se escriben despacito y con buena letra, con confianza, sinceridad, amistad y amor.
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